¡El sábado tengo una junta! ¡No tengo qué ponerme! ¡El viernes tengo una fiesta! ¡No me esperen a almorzar! !Necesito plata para salir! Y un largo etcétera de peticiones y demandas, son frases que en tiempos normales se escuchaban diariamente como los asuntos más importantes de la semana para un adolescente.
De un día para otro estas voces se silenciaron y muchos podrán pensar que es para bien, pero tomen un momento, especialmente los padres y piensen si a sus 15 años les hubieran dicho que deberán permanecer en sus casas las 24 horas del día, los 7 días de la semana durante al menos 6 meses; que no podrán salir ni ver a sus amigos, tampoco ir a clases, ir de compras, ni pasear por la ciudad. Parece el peor castigo que podrías haber recibido en tu mejor época. Lamentablemente, es lo que muchos adolescentes están viviendo hoy por mandato sanitario. Un período extenso de encierro y restricciones que a ratos los mantiene en un silencio que asusta.



Es bien sabido que durante la adolescencia los padres pasan a segundo plano y que el grupo de pares pasa a ser la mayor referencia de lo aceptado y de lo que no, ganando terreno en términos de decisiones que involucran la opinión y el sentido de ser un adolescente. Todo para conformar una identidad propia y prepararse para la vida adulta.
Ahora, en tiempos de pandemia, el mundo adolescente se redujo (en el mejor de los casos) al límite de una habitación, otras, al marco de una cama o a la altura de un camarote, sin pensar que en situaciones de hacinamiento las posibilidades pueden ser aún más estrechas.
Pero como todas las generaciones tienen sus ventajas, ésta de hoy, tiene internet. Ya sea por conexión wifi o por los convenios de telefonía móvil, nuestros adolescentes tienen una vía de escape. Un lugar virtual donde ver, conversar y compartir con sus amigos, alguien a quien recurrir para preguntar sobre una tarea, distintos niveles de privacidad que ellos mismos administran, RRSS para diversas maneras de compartir experiencias, pensamientos, chistes, música, etc. En este espacio también se generan conductas y existen sitios peligrosos con los que hay que interactuar (lo permitido y lo no permitido).
Por eso es importante que los padres valoren y entiendan que una buena conexión de internet hoy no es un lujo, es una necesidad de sobrevivencia, especialmente para nuestros adolescentes. Muchas empresas lo entienden así y han liberado RRSS para que más personas tengan acceso. Y por qué no pensar que las autoridades puedan crear accesos libres en los territorios más vulnerables.
El miedo a enfermar o al contagio; el aislamiento prolongado; el estrés del encierro; el tedio por la monotonía, pueden generar consecuencias en la salud mental del ser humano que se pueden sobrellevar y aliviar con el apoyo social. Este soporte hoy tiene cabida en la infraestructura tecnológica alcanzada y puede conformar la suerte y apoyo que necesitan nuestros adolescentes.




Aspectos a considerar por parte del adulto responsable:
- Estar atento/a a los nuevos requerimientos. Si bien las necesidades pueden ser las mismas, como estar comunicado los amigos de antes y los nuevos, ahora el soporte tecnológico es la solución. Por eso es importante que ellos cuenten con una buena conexión a internet y con buenas herramientas tecnológicas. Eso no sólo implica a tu propia familia, también puedes ayudar a quienes forman parte de su red y estén en problemas.
- Toma en cuenta las soluciones que ellos proponen, ya que en general, están más al día en los avances y nuevos productos. Pídele tiempo para entender lo que te supera.
- Muéstrale en el hecho, ejemplos de conductas saludables como tomar sol, hacer ejercicios, comer frutas y verduras. No le des grandes discursos de lo que ellos debieran hacer, sólo hazlo tú y verás que las ideas se acercan en forma más amigable a ellos.
- Acepta las contradicciones propias de su proceso de crecimiento y desarrollo. Ayúdala/o a mantenerse igualmente atractiva/o aunque esté en la casa, enfócate en las soluciones prácticas que motiven el cuidado personal.
- Si en algún momento expresa su descontento, de alguna manera, con irritabilidad, poca tolerancia, comprende que la familia es el mejor lugar donde puede decir lo que le pasa, aveces directa y otras indirectamente. Recibe sus lágrimas visibles o invisibles con paciencia y acepta que es normal sentirse desesperado, inquieto o insatisfecho en una situación de encierro prolongado. Condúcelo a una situación de calma y elige no gritar.
- Respeta su espacio y orden pero hazle saber que es importante aumentar las medidas de limpieza y ventilación de todos los espacios de la casa, incluyendo su habitación.
- En la medida de lo posible, cuida el entorno cercano para que esté lo más libre de ruidos y molestias durante las horas de trabajo escolar. Si bien la capacidad de adaptación de una persona joven puede ser alta, hay que reproducir un ambiente calmo y propicio para las labores más intelectuales.
- Anímalo/a a colaborar en las tareas comunes de la casa. Hay algunas personas que disfrutan de las tareas en conjunto y otros que prefieren que les asignen una tarea específica. De todas maneras hacer una contribución al bien común, aumenta el bienestar y el sentido de pertenencia.
Luego de estas sugerencias, los animo a sobrellevar de la mejor manera posible esta cuarentena con sus adolescentes y a colaborar con quienes estén pasando algún tipo de necesidad en el ámbito tecnológico.
