Como la niña que se esconde detrás de las piernas de su madre, asomando una tímida mirada a un desconocido que está a la espera de un saludo. Así alguna vez experimentamos la vergüenza.
A medida que crecemos tenemos que vivir situaciones como si constantemente estuviéramos siendo expulsados del paraíso: Alguien importante para nosotros reprueba y castiga algo que hicimos o dijimos, desde lo más inocente hasta experiencias que pueden bloquear todo deseo de sentir o explorar nuevamente.
Existen diferencias entre la sana sensación de estar abochornados, por algo que no concuerda socialmente o que no se espera que ocurra y la terrible idea y sensación de ser un completo error o ser una persona indeseable.
Según Brené Brown, la vergüenza es un sentimiento increíblemente doloroso y la experiencia de creer a través del tiempo, que existe algo malo en nuestro interior o que está todo mal dentro de nosotros mismos y, por lo tanto, somos indignos de amor y pertenencia. Ocurre en la mente y en el cuerpo al mismo tiempo y puede ser activada en el presente por distintas situaciones, recuerdos, encuentros con personas, olores, exposiciones sociales, etc. Es por eso que puede estar estrechamente ligada a episodios y experiencias traumáticas.
Puedes revisar por ti misma/o si este sentimiento influye en tu valoración personal, especialmente cuando han habido historias de bullying o de maltrato por parte de quienes te tendrían que haber cuidado. Muchas veces esto que parece insignificante por hacernos sonrojar como un niño, puede hacer que te aísles o que evites cada vez más situaciones de posibles exposiciones y que termines restándote de un mundo que pareciera no ser para ti.
¿En qué parte del cuerpo se podría localizar tu vergüenza? ¿Cuánto tiempo lleva ahí? ¿Cómo era cuando no existía? o ¿Está ahí desde que tienes recuerdos? ¿Cómo se siente ahora esa vergüenza?
Para resolver estas y otras preguntas:
- Primero, no creas que estás solo en esto, son muchas las personas que se quedan con este sentimiento sin elaborar hasta que son adultos o hasta que aparece un desafío que no pueden sortear.
- Segundo, puedes pedir ayuda para resolver estas y otras preguntas con un profesional que te pueda guiar en esta temática.
- Y tercero, desde hoy trata de ser más compasivo contigo mismo y trátate como tratarías a un buen amigo. No te excedas en los juicios que haces tanto de ti mismo, como de los demás; al fin y al cabo nadie es perfecto, muchos quedamos lesionados de alguna forma con la crianza que nos dieron, con el lugar donde nacimos, con el colegio al que fuimos, con el barrio donde crecimos, pero no dependía de nosotros, éramos sólo unos niños o adolescentes tratando de sobrevivir.
