Bulimia

De un tiempo a otro el cuerpo que tiene ya no le agrada, porque no es tan delgado como el de otras personas y cree que tiene curvas y acumulaciones de grasa que no debieran existir. A esto se suma un gran vacío emocional con insuficientes recursos internos para hacer frente a las exigencias del medio en que vive que además son demasiadas: hay que rendir, competir, ser reconocido y perfecto/a.

Una persona con todo este abrumador panorama de vida y con un sentir enfocado en la imagen del cuerpo, puede generar la engañosa idea de que si come y luego vomita, no absorberá toda la grasa y azúcares ingeridos. De este modo creará una solución desadaptativa que se puede convertir en lo que llamamos bulimia. Desde fuera se podría pensar que se siente placer al comer, porque se consume mucho en un corto tiempo pero el alimento prácticamente no tiene importancia, la persona afectada pierde el goce de los sabores, del tiempo que implica, de las conversaciones que se generan en torno a la comida, del aroma y muchas otras sensaciones que ocurren en razón del acto del comer.

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